
Hace muchos años en la región de Cork, Irlanda, la Sra. O’Connors descansaba tranquilamente, hasta que un peculiar aroma a hierbas chamuscadas la despertó. Escrutó con la mirada su oscura habitación, y divisó, no sin sorpresa, un pequeño ser sentado sobre su cómoda. Atónita vio como la criatura saltaba sobre su regazo.
-Buenas noches, ¿Me podría dar unas migajas de pan?
La mujer no contesto, se limito a observarlo cada vez más atónita, si es que esto era posible.
-Eh… ¡le estoy pidiendo unas migas de pan!- exclamó exasperado el hombrecito- Supongo que no me he presentado correctamente- murmuró recobrando la calma- Soy Valduino, el leprechaun, ¿Podrías ayudarme?
La anciana, al darse cuenta de que se encontraba frente a un leprechaun, tuvo una idea, y sus ojos brillaron de codicia.
-Oh…! Claro que si,- dijo con la sonrisa más amable que pudo- sígueme.
Y lo guió hasta su cocina. Buscó en la alacena lo que había sobrado de la cena, se las entregó, y, mientras su extraño visitante guardaba los restos en una bolsa, la Sra. O’Connors lo capturó.
-¡Dame tu tesoro!- le ordenó.
-Está bien, está bien. Si me liberas te guiaré hasta él.
La vieja lo puso sobre su hombro, y así emprendieron la marcha.
Anduvieron durante un buen rato por el bosque, hasta que la mujer se volteó para preguntar cuánto faltaba. Pero vio que sobre su hombro no había nadie. Enojada buscó a su guía. Miro para todos lados, hasta que el agujero de un tronco captó su atención, ya que creyó que quizá el leprechaun se encontraría allí.
Asomó la cabeza y sintió el penetrante aroma a hierbas chamuscadas que había olido en su habitación, por lo tanto se inclinó más aun, y llamó a la criatura. Esta, salto tras ella y, dando alaridos, la devoró junto con las migas de pan.
Fin


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